¿Qué pasará con mi bebé si nace prematuro?

¿Qué pasará con mi bebé si nace prematuro?

¿Qué pasará con mi bebé si nace prematuro?

¿Qué pasará con mi bebé si nace prematuro?

Escuela de padres 

Si das a luz a un bebé prematuro, puede necesitar ayuda adicional para alimentarse y adaptarse inmediatamente después del parto. Dependiendo de su edad gestacional, su peso al nacer y de cómo sea su adaptación respiratoria y cardiaca es posible que tu bebé necesite una estancia hospitalaria más prolongada en una unidad especial de recién nacidos.  

Todo dependerá de cuánto cuidado respiratorio (ventilación mecánica para ayudarlo a respirar) y circulatorio (líquidos y medicamentos para ayudar a la función del corazón) necesite tu bebé, para que sea hospitalizado en una sala de recién nacidos de cuidados intermedios o en una unidad de cuidados intensivos neonatales.  

Los médicos Neonatólogos y, un equipo especializado y capacitado en el cuidado de bebés prematuros estarán a cargo de la atención de tu bebé.  

 

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¿Cuáles complicaciones pueden presentarse si mi bebé nace prematuro? 

Si bien no todos los bebés prematuros tienen complicaciones, cada caso debe analizarse por separado, pero podemos decir en términos generales que el nacimiento temprano puede causarles problemas de salud a corto y a largo plazo debido a que sus órganos no están completamente preparados para funcionar por sí solos. 

Por lo general, mientras más prematuro sea el nacimiento, menos peso tenga el bebé y necesite más ayudas para respirar, más alto es el riesgo de tener complicaciones.  

Algunos problemas pueden manifestarse al momento del nacimiento mientras que otros pueden desarrollarse más adelante. 

Complicaciones a corto plazo: Durante las primeras semanas pueden incluirse las siguientes: 

 Problemas respiratorios. Un bebé prematuro puede tener dificultad para respirar, ya que su sistema respiratorio es inmaduro. Si a los pulmones del bebé les falta surfactante (una sustancia que permite que estos se expandan normalmente), el bebé puede padecer el síndrome de dificultad respiratoria, ya que los pulmones no pueden expandirse y contraerse con normalidad. 
Los bebés prematuros también pueden tener un trastorno pulmonar llamado displasia broncopulmonar. Además, algunos bebés prematuros sufren pausas prolongadas en la respiración, lo que se conoce como apnea. 
 Problemas cardíacos. Los problemas cardíacos más frecuentes que tienen los bebés prematuros son el conducto arterioso persistente y la presión arterial baja (hipotensión). El conducto arterioso persistente es una abertura persistente que se encuentra entre la arteria aorta y la arteria pulmonar. Si bien este defecto del corazón a menudo se cierra solo, si no se trata, se puede producir un soplo cardíaco, insuficiencia cardíaca u otras complicaciones. Para la hipotensión arterial, es posible que se deba hacer un ajuste en los líquidos intravenosos, los medicamentos y, a veces, las transfusiones sanguíneas. 
 Problemas cerebrales. Cuanto más temprano nace un bebé, mayor es el riesgo de sangrado en el cerebro, lo que se conoce como hemorragia intraventricular. La mayoría de las hemorragias son leves y se resuelven con pocos efectos a corto plazo. Sin embargo, algunos bebés pueden tener un mayor sangrado cerebral que causa una lesión cerebral permanente. 
 Problemas sanguíneos. Los bebés prematuros corren riesgo de tener problemas sanguíneos como anemia (falta de glóbulos rojos) e ictericia (color amarillo de la piel) del recién nacido. 
La anemia es una afección frecuente que se produce cuando el cuerpo no tiene los glóbulos rojos suficientes. Si bien todos los recién nacidos sufren una lenta disminución de los glóbulos rojos durante el primer mes de vida, la disminución puede ser mayor en los bebés prematuros. 
La ictericia del recién nacido consiste en un cambio de color en la piel y los ojos del bebé, que se tornan amarillos, y ocurre porque la sangre contiene un exceso de bilirrubina, una sustancia de color amarillo proveniente del hígado o los glóbulos rojos. Si bien la ictericia tiene muchas causas, es más común en los bebés prematuros.
 Problemas de control de temperatura. Los bebés prematuros pueden perder calor rápidamente. No tienen la misma grasa corporal almacenada que un bebé que nació a término y no pueden generar el calor suficiente como para contrarrestar lo que se pierde a través de la superficie corporal. Si la temperatura corporal baja demasiado, la temperatura central puede ser más baja de lo normal, lo que se conoce como hipotermia. 
La hipotermia en un bebé prematuro puede provocar problemas respiratorios y niveles bajos de glucosa en la sangre.  
Además, un bebé prematuro suele usar toda la energía que obtiene de la alimentación solo para mantener la temperatura. Por eso, los bebés prematuros más pequeños necesitan calor adicional de un calentador o una incubadora hasta que sean más grandes y puedan mantener la temperatura corporal sin ayuda, esto incluye el estar cargados en contacto piel a piel sobre el pecho de los padres cuando pueden salir del hospital e ir a casa para continuar su atención en un “Programa Canguro” 
 Problemas gastrointestinales. Los bebés prematuros son más propensos a tener el sistema gastrointestinal inmaduro, lo que les genera complicaciones como la enterocolitis necrosante. Esta enfermedad, que puede llegar a ser grave y en la cual se dañan las células que recubren la pared del intestino, puede aparecer en bebés prematuros después de que comienzan a alimentarse principalmente cuando reciben leche de fórmula. Los bebés prematuros que solo reciben leche materna tienen un riesgo mucho más bajo de padecerlo. 
 Problemas metabólicos. Los bebés prematuros suelen tener problemas en el metabolismo. Algunos bebés prematuros pueden tener un nivel anormalmente bajo de glucosa sanguínea (hipoglucemia). Esto puede ocurrir porque generalmente tienen reservas más reducidas de glucosa que los bebés nacidos a término.  

 

Complicaciones a largo plazo: A largo plazo, el nacimiento prematuro puede generar complicaciones, por esto es fundamental que el bebé prematuro reciba una atención especial, en un programa diferente al control de salud normal o seguimiento de alto riesgo, donde se tenga un equipo de profesionales especializados en hacer seguimiento no solo a su crecimiento, si no especialmente a su neurodesarrollo para detectar e intervenir tempranamente cualquier dificultad. Algunas de las dificultades que se deben detectar tempranamente son: 

 Parálisis cerebral. La parálisis cerebral es un trastorno del movimiento, el tono muscular o la postura que puede deberse a una infección, un flujo sanguíneo inadecuado o una lesión en el cerebro en desarrollo de un recién nacido en una etapa temprana del embarazo o cuando el bebé es pequeño e inmaduro.

 Dificultades en el aprendizaje. En varios hitos fundamentales del desarrollo, los bebés prematuros son más propensos a retrasarse que los bebés que nacieron a término. En la edad escolar, un niño que nació prematuro será más propenso a tener problemas de aprendizaje. 

 Problemas de visión. Los bebés prematuros pueden padecer retinopatía del prematuro, una enfermedad que se produce cuando los vasos sanguíneos se hinchan y crecen en exceso en la capa de nervios sensibles a la luz en la parte posterior del ojo (retina). Algunas veces, los vasos anómalos generan gradualmente cicatrices en la retina y la desplazan de su lugar. Cuando la retina se desplaza de la parte posterior del ojo, se denomina "desprendimiento de retina", una afección que, si no se detecta, puede deteriorar la visión y provocar ceguera. Para detectar a tiempo esta complicación es necesario que el bebé sea evaluado por un oftalmólogo pediátrico idealmente retinólogo. 

 Problemas de audición. Los bebés prematuros tienen un mayor riesgo de sufrir algún grado de pérdida auditiva. A todos los bebés se les controla la audición antes del alta hospitalaria o antes de cumplir las 3 semanas de edad corregida, es decir después de que cumplieron las 40 semanas que es la fecha probable de parto. 

 Problemas dentales. Los bebés prematuros que han estado gravemente enfermos tienen un mayor riesgo de sufrir problemas en los dientes, como retraso en la salida de los dientes, cambios de color en los dientes y mala alineación dental. 

 Problemas psicológicos y de conducta. Los bebés que nacieron de manera prematura son más propensos que los nacidos a término a tener ciertos problemas psicológicos o de conducta, así como retraso en el desarrollo. 

 Problemas de salud crónicos. Los bebés prematuros son más propensos a tener problemas de salud crónicos (algunos de los cuales requieren atención hospitalaria) que los niños nacidos a término. Hay más posibilidades de que se manifiesten infecciones, asma y problemas de alimentación o de que estos persistan. 

 

Los bebés prematuros también tienen un mayor riesgo de padecer el síndrome de muerte súbita infantil. 

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